El Ministerio de Trabajo japonés ha reconocido la muerte del aprendiz filipino como producto por el exceso de trabajo «karoshi».

El Ministerio de Trabajo japonés ha reconocido la muerte del aprendiz filipino como producto por el exceso de trabajo «karoshi».

Según informa la agencia KYODO, la muerte ocurrida en el 2014 por insuficiencia cardíaca del aprendiz filipino de 27 años de edad en la prefectura de Gifu ha sido reconocido por el Ministerio de Trabajo como «karoshi» , o la muerte por exceso de trabajo.

Joey Tocnang llegó a Japón en agosto de 2011 y trabajó en una empresa de fundición, productos químicos de corte de acero y pintura de moldes, de acuerdo con la Oficina de Inspección de Trabajo de Gifu.

Antes de que él muera de paro cardíaco en la residencia de la empresa en abril de 2014, había realizado hasta 122,5 horas extraordinarias por mes, en violación de las leyes laborales, dijo la oficina.

Después de su muerte, en el mes de agosto pasado la oficina de trabajo solicitó que se presenten sus familiares para recibir la compensación del Gobierno porque existe la conexión entre el trabajo que realizaba y su muerte.

Existe mucha explotación en Japón con los aprendices de países en desarrollo y que son usados como una mano de obra barata en los sectores de fabricación, esto ya se ha venido documentando desde hace mucho tiempo y criticado por grupos de derechos humanos, tanto aquí como en el extranjero, es raro que estos casos sean reconocidos oficialmente como muerte por el exceso de trabajo y que califiquen por el gobierno a los programas de compensación.

De acuerdo con Gaikokujin Ginojisshusei Kenri Network, un grupo de defensa con sede en Tokio para los alumnos extranjeros, el caso de Tocnang marca la segunda vez que un reconocimiento karoshi se ha concedido a un aprendiz del extranjero.

La primera, reconocida en 2010, implicaba a un interno chino que trabajaba en una empresa de procesamiento de metal en Itako, Prefectura de Ibaraki.

Según informes de prensa, Tocnang, originario de Luzón, solo recibía el salario mínimo en la empresa y cumplía todos los meses para envíar ese magro salario a su esposa y una hija de 5 años de edad, en las Filipinas. Murió sólo tres meses antes de que su regreso estaba programado para volver a casa.

A finales de junio, hubo un récord de 210,893 personas que estaban trabajando en Japón como aprendices de trabajo. El número fue de un 9,5 por ciento más desde los 192.665 a finales del año pasado. El gobierno está considerando una expansión adicional del programa de prácticas por los motivos de que la población envejece y la escasez de trabajo se vuelve más grave.

Mientras tanto, el Ministerio de Bienestar, salud y trabajo dijo que en agosto hubo un récord de 3.695 empresas que trabajan con estos trabajadores que estaban violando las leyes laborales en el año 2015, como haciéndoles trabajar en exceso con horas extraordinarias sin cumplir las normas laborales requeridas.

En marzo, la oficina de empleo de Gifu envió el caso en contra del patrón de Tocnang – Takahashi Chuzo-jo en Kakamigahara – a los fiscales por violaciónes de la legislación laboral. Además de Tocnang, la compañía tiene a otros dos filipinos, así como un empleado japonés, que les aplicaron excesos de trabajo.

FUENTE: The Japan Times

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